martes, 29 de septiembre de 2015

El mal aliento en la historia del hombre



Desde tiempos muy antiguos podemos encontrar numerosas referencias a uno de los problemas que más preocupa a la sociedad: el mal aliento. Descubre junto a nosotros cómo ha sido abordada esta patología por parte de las diferentes sociedades a través de los años.

Una referencia muy antigua

La mayoría de las referencias que se tiene con respecto al mal aliento o halitosis están enfocadas hacia los problemas sociales, culturales y matrimoniales que el mismo traía. No es sino hasta 1874 cuando se establece como un problema médico y comienza a investigarse sus causas y posibles soluciones con un carácter más científico.

Muchos escritores de la antigüedad hacen referencia a cómo el mal aliento podía afectar profundamente a las personas dentro de la sociedad, incluso a sus relaciones personales. Es así como el dramaturgo Tito Mácio Plauto (230-180 a.C.) hace referencia a este problema a través de una persona que divulga y cesura el mal aliento de su esposa:

“PREFERIRÍA BEBER AGUA DE LA ALCANTARILLA QUE BESAR A MI MUJER”

En casos más extremos existieron sociedades que consideraban el mal aliento como una causa suficiente para anular un matrimonio. Tal es el caso del Talmud, un tratado judaico cuyo contenido es primordialmente normas y leyes de índole religiosa y civil, pues bien, en dicho tratado pueden encontrarse registros de más de 2.000 años que establecen la anulación del matrimonio si alguno de los cónyuges posee mal aliento.

Uno de los médicos más famosos de la antigua Grecia, Hipócrates de Cós (460-377 a.C.),  consideraba que el aliento era el reflejo de la personalidad, valores y moral de una persona. Por tal razón aseveraba que el aliento de todos los jóvenes griegos debía ser fresco y dulce, fue así como inventó un enjuague bucal a base de vino, anís, mirto y semillas de eneldo.

El buen aliento y la oración

También podemos encontrar algunas referencias a la importancia de tener un aliento fresco en las mañanas antes de las oraciones. La teología islámica hace énfasis en utilizar un “miswak” o palo de madera, especialmente en los períodos  de ayuno. Inclusive, hay referencias sobre cómo el profeta Muhammad llegó a expulsar del templo a un fiel por su terrible aliento a ajo.

Para los hindúes también es muy importante mantener un aliento fresco a antes de las oraciones, y es que ellos consideran a la boca como la entrada del cuerpo, por lo cual es importante mantener siempre su pureza.

Desde la antigüedad y hasta nuestros días los monjes budistas japoneses consideran necesario una buena limpieza bucal, incluyendo la lengua, como clave para mantener el buen aliento antes de las oraciones matinales.

El experimento del delfín que murió por amor a una mujer


Los delfines son animales que fascinan a todos los seres humanos, pero lo que no sabíamos es que son capaces de llegar a enamorarse de una mujer. Esta es la historia del amor platónico de Peter, un delfín, por su maestra, Margaret.

Un experimento sobre las habilidades comunicativas

Todo empezó, cuando el neurólogo John Lilly, pionero en la investigación de estos cetáceos, desarrolló un proyecto para tratar de demostrar las capacidades comunicativas de los delfines, intentando que comprendieran nuestro lenguaje.

Los delfines pueden realizar una amplia gama de sonidos usando sus sacos aéreos nasales situados justo debajo del espiráculo. Son capaces de hacer silbidos, chasquidos y sonidos de frecuencia modulada con los que se comunican. Estos sonidos se producen de manera parecida a como nosotros empleamos nuestras cuerdas vocales.


Por ello, en 1964 Lilly se preguntaba si se podía enseñar a los delfines a hablar como los seres humanos, utilizando los mismos mecanismos con los que los niños asimilan nuestro lenguaje.

Una de sus colaboradoras, Margaret Lovatt, de 23 años, fue la encargada de llevar a cabo este ambicioso proyecto, financiado por la Nasa, que se desarrolló en un laboratorio en las Islas Vírgenes que recibía el nombre de “Casa del Delfín“.

Diseñado especialmente para el experimento, la “Casa del Delfín” estaba semihundida, cubierta con agua hasta una altura de 22 centímetros para que Peter, el delfín macho escogido para el proyecto, pudiera nadar por todos lados. Los muebles permanecían suspendidos del techo o colgados en la pared. Aunque, también había una parte seca para que Lovatt pudiera descansar.

De esta forma, ambos podían convivir para que el delfín estuviera en permanente contacto con el lenguaje, del mismo modo que hacen los niños. “Me fijé en cómo una madre enseña a sus hijos a hablar”, explica Lovatt en el documental “La chica que hablaba con delfines“, producido por la BBC.

Con el tiempo, Peter aprendió a pronunciar palabras como “ball”, “one”, “we” o “hello” y a emular las frases que su profesora le enseñaba. “Yo hablaba normalmente con una sola palabra, y hacía una inflexión, algo que él pudiera seguir. En eso era muy bueno, la enunciación no era buena”, explica Lavett.

“No creo haber oído un ejemplo de Peter entrando y diciendo espontáneamente ‘Hola Margaret’, pero él lo decía a menudo después de que ella lo hubiera dicho, era una imitación muy buena, su pronunciación no era buena, pero sí su entonación, su inflexión, y se identificaban algunas sílabas”, comenta Riley, productor del documental de la BBC que ha escuchado la mayoría de las grabaciones del proyecto para elaborar el reportaje.

Un amor impredecible

Cuando todo parecía desarrollarse con normalidad, algo cambió. Peter, el delfín, empezó a tener otro tipo de sentimientos por su profesora e hizo lo que su instinto le pedía: cortejarla.

Al principio, mordisqueaba suavemente sus pies y sus muslos, pero después comenzó a ponerse tan agresivo que Lovatt debía defenderse con una escoba y unas botas de goma.

“A Peter le gustaba… estar conmigo. Él se frotaba contra mi rodilla, mi pie o mi mano, y yo lo permitía” relata su profesora.

De hecho, Lovatt optó por dar placer al animal cuando los impulsos sexuales del mismo impedían que pudieran dar sus lecciones. Así, no tenían que interrumpir sus labores haciendo bajar al delfín a la planta de abajo, donde los científicos mantenían a dos hembras que le podían satisfacer sexualmente.

“Por mi parte no era algo sexual, era una forma de sentirnos más cerca: yo estaba ahí para conocer a Peter y ‘eso’ era parte de Peter”, aclara Lovatt.

“No era incómodo -siempre y cuando no fuera muy rudo- era simplemente más sencillo incorporar la actividad y dejar que sucediera; él era muy delicado, pues sabía que yo estaba ahí. Se convirtió en una parte más de lo que estaba pasando, como una picazón, solo hacía falta rascarla para quitársela de encima y seguir adelante”, añade Lavett.

Por su parte, Andy Williamson, el veterinario que cuidaba a los animales en la “Casa del
Delfín”, afirma que “el delfín estaba locamente enamorado de ella“.

El escándalo salpicó al proyecto

Este tipo de inusuales prácticas salieron a la luz a través de una revista de contenido para adultos, que relataba los actos de Lovatt como una historia sexual entre el animal y su cuidadora, salpicando al proyecto.

Además, John Lilly quiso experimentar otros métodos aplicando LSD a las dos delfines hembras para analizar si esta sustancia podría mejorar la comunicación entre los delfines y los humanos.

La investigación se llenó de polémica y la financiación fue suspendida, por lo que Peter y sus dos compañeras hembras a las que se les había suministrado LSD, fueron trasladados a otra sede en Miami.

Poco tiempo después, el delfín se suicidó, dejando de respirar voluntariamente. Los delfines no poseen una respiración automática como los humanos, sino que deben realizar un esfuerzo para mantener esta acción.

“Cada respiración es un esfuerzo consciente: si la vida se vuelve difícil el delfín deja de respirar”, explica un veterinario en el documental de la BBC.

Cuando Lavett, se enteró, afirma que sintió incluso cierto alivio: “Yo estaba más triste pensando que él estaba en esas condiciones. Ahora nadie iba a molestarlo, nadie iba a lastimarlo, no iba a ser infeliz”, explica.

Una historia de amor inusual que seguro que Lavett, nunca podrá olvidar.

Otros usos del enjuague bucal que te asombraran



El enjuague bucal sirve para mucho más que para darte un increíble aliento fresco. Descubre todos los sorprendentes usos y beneficios que puedes obtener con el uso de este líquido que solemos utilizar diariamente.

El enjuague bucal y sus diferentes usos

Hoy en día el mercado ofrece una gran variedad de ofertas en cuanto a enjuagues bucales se refiere. La mayoría de las personas solemos utilizarlo como uno de los implementos más importante de nuestra higiene diaria, pero lo que probablemente no conocías es que este líquido mentolado puede servirte para muchos otros propósitos.

 -¿Mal olor en las axilas?

El enjuague bucal puede ser tu aliado para combatir de forma eficiente las bacterias que generan el mal olor de las axilas. Mientras que los desodorantes suelen enmascarar el olor, el enjuague bucal realmente lo elimina.

Lo que debes hacer es humedecer un algodón con un enjuague bucal a base de alcohol y pasarlo suavemente por la piel de tus axilas.

 – Limpia tu inodoro

El enjuague bucal puede dejar tu inodoro sorprendentemente limpio. Simplemente debes verter un cuarto de taza de enjuague en el tazón del excusado y dejarlo reposar alrededor de treinta minutos. Después sólo debes limpiar y fregar con firmeza la zona y listo.

– Para la ropa sucia

Sí, como lo lees, el enjuague bucal también es capaz de quitarle el mal olor a la ropa, lo único que debes hacer es agregar una taza de enjuague bucal al ciclo de lavado. Es importante que antes de probar esto consultes e indagues si tu lavadora no se verá afectada por el uso de este líquido.

– Limpia la pantalla de tu computadora

Este tip funciona solamente para aquellas pantallas de computadora o televisión que sean de vidrio. Es importante que si la pantalla es de cristal líquido ni siquiera lo intentes, ya que podrías dañarla.

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El alcohol súper concentrado de los enjuagues bucales es ideal para que la pantalla de tu computadora o televisor quede impecable. Empapa un paño de textura suave con el enjuague y pásalo de forma uniforme por toda la pantalla, luego seca y listo.

– Para quitar el olor a ajo o cebolla de tus manos

Cuando cocinamos y manipulamos alimentos como el ajo o la cebolla por más que lavemos nuestras manos el olor suele quedarse impregnado en nuestra piel por un buen rato. Para evitar esta situación, lo único que debes hacer es frotar tus manos con un poco de enjuague bucal.